
Fernando en su oficina de NatGeo rodeado de sus obras y herramientas plásticas.
Comenzó a trabajar en infografía en un año en el que todo se hacía en computadora, pero se inspiró en lo mejor de su formación de artista plástico para fusionar lo digital con la ilustración y la escultura hechas a mano. Así, logró un estilo inconfundible en sus trabajos, que actualmente son publicados en la National Geographic.
Por medio de videoconferencia pudimos espiar su mundo en la National Geographic (NG), una faraónica redacción distribuida en tres edificios de la manzana ubicada entre las calles 16 y 17 de la ciudad de Washington, a sólo cinco cuadras de la Casa Blanca. Allí trabajan unos mil empleados, sin contar otros miles de colaboradores externos. Mientras a su alrededor se suceden las reuniones y consultas, él prefiere tener la puerta cerrada, escuchar música y tomar mucho café para concentrarse en su meticuloso trabajo artístico.
Su oficina está decorada con ilustraciones de animales salvajes, sitios arqueológicos y objetos de arcilla; rodeado de tableros de dibujo y computadoras. Fernando Baptista (editor senior de infografía) pasa largas horas del día trabajando en las magníficas infografías de la revista que más suscriptores tiene en el mundo.
A pesar de ser uno de los más eximios de la infografía tradicional, no le preocupa la crisis que están atravesando los medios impresos. “Yo he vivido tantas modas: la vectorial, la de dibujar a mano, la del 3D y la de visualización de datos… al final todo es cíclico. Yo me he mantenido fiel a lo que hago mejor(…)”.
Es oriundo de la ciudad vasca de Bilbao y desde hace cinco años está radicado en Washington, Estados Unidos. “Ahora estoy muy bien aquí, pero creo que de viejo voy a ser profesor en mi ciudad”.
Desde muy “chabalito” ya dibujaba copiando los personajes de la Marvel. Con su madre iba cada viernes al quiosco de revistas y, compraba cada cómic que aparecía para leerlo y luego dibujarlo. “Aquí mismo tengo cuadros con ilustradores de comics que me encantan. Tengo europeos, americanos. Este es un Enki Bilal, también tengo un Tintín o un Frank Miller. Mi vieja colección de cómics”
Fernando ha heredado el oficio de dibujar, de su entorno familiar. “Desde que tengo memoria, siempre me ha gustado dibujar, yo creo que una de las razones era que mi padre dibujaba. Él hacía dibujo técnico, tenía buena mano, al igual que mi hermana, un año menor que yo”.
Pero, a pesar de su escaso tiempo libre, tiene otro hobby que trae de la infancia y que lo fusiona con su profesión: la modelación y hacer maquetas. (Desde que comenzamos esta entrevista, no ha parado de jugar con un trozo de plastilina entre sus dedos). “Empecé con 10 años a hacer tanques militares con materiales, con arcilla. Mi padre me ayudaba. Ese es mi hobby, hacer cosas con las manos. Me gusta trabajar con arcilla (el barro). Tengo entre 40 o 50 herramientas para esculpir: las típicas, algunas de dentistas y otras que fabrico con madera.
—Fernando,
está claro que tenés una raíz autodidacta, pero sabemos que sos licenciado en
Bellas Artes. ¿Creés que te aportó algo en tu carrera?
—Sí, tengo cinco años de carrera, luego hice dos de doctorado y empecé
a hacer la tesis. Pero luego entré al periódico y no la pude terminar. Tenía la
idea de ser profesor de Bellas Artes, pero
me enganché con los gráficos… Aunque creo que de viejo voy a ser profesor. En
cuanto al aporte, te permite conocer más cultura visual. Yo antes de entrar a
la universidad, sólo hacía dibujo realista y luego conocí a pintores
vanguardistas. En primer año hicimos anatomía y en cuarto experimenté cosas abstractas
con más texturas, óleo, polvo de mármol... Y he seguido un poco con esto de las
texturas…
—¿Cómo
fue tu encuentro con la infografía?
—En mi casa, siempre se compraba el diario El Correo y desde los años
’90-’91, cuando se empezaron a hacer gráficos, yo los coleccionaba. Hasta que
un domingo salió un aviso que se necesitaba un infografista con tales
características que tenga conocimiento de computación y con perfil artístico. Fue
así que me presenté a las pruebas. Y quedé seleccionado entre unos 100
postulantes.
—¿Pero
vos ya conocías lo que era la infografía?
—En aquellos tiempos los diarios que tenían infografías se preciaban
mucho, y a mí me encantaban.
En aquel tiempo, el jefe de El Correo era Tomás Ondarra (actual jefe de
El País) y el segundo era Javier
Zarracina (hoy jefe de The Boston Globe) y también estaba Aitor Eguinoa (agencia
de gráficos 90grados).
Yo entré en 1993 y en aquella época se hacía todo con programa de vectores,
no se podía poner una foto, se calcaba todo.
Luego de un año de trabajar allí, empecé a hacer los gráficos a mano y
también experimenté hacerlos con el ordenador como si fueran hechos a mano.
Hacía como líneas con lápiz y los
escaneaba. No
sabía usar el Photoshop. Ahora no puedo vivir
sin él.
—Hace
tiempo que ya sos un consagrado y no es ninguna novedad. Pero nos podés contar,
¿cuáles fueron tus influencia, tu inspiración dentro y fuera de la infografía?
—Cuando empecé, era John Grimwade (director de gráficos de Condé Nast
Traveler). Luego cuando comenzó Jaime Serra a hacer esos
gráficos muy plásticos en
Clarín, me sacó la
cabeza porque lo que yo hacía en Bellas Artes, él lo había plasmado en los
gráficos. También miro mucho a artistas, pintores, ilustradores. Kiefer, Tapies
(las texturas), me gusta mucho la ciencia ficción, los superhéroes. Curiosamente
compraba mucho NG, me gusta mucho The
New York Times o lo que hacéis vosotros en La Voz. En realidad cojo todo tipo
de influencias, lo meto en una coctelera y saco mi estilo. Miro mucho... pero
posiblemente sea Jaime Serra y artistas modernos abstractos como Anselm Kiefer
mis mayores inspiraciones.
—¿Cuál
es la diferencia o la virtud de trabajar en un diario (El Correo) y trabajar en
un medio como “NG”?
—En El Correo era una “carrera sprint” (triatlón) y aquí es una
maratón. Yo extraño mucho el diario. Aquí, en NG desde que empiezas hasta que
terminas no estás al 100% con el proyecto. A veces acabas cansado de tantos
comentarios. A tu trabajo lo miran más de 100 personas y tienes que contentar a
todos y además a los expertos. Muchas veces terminas odiando el proyecto. La
ventaja es que es perfecto o casi perfecto.
En El Correo planteábamos muchos gráficos y teníamos muchas libertades.
En el diario tenías que proponer algo que te guste mucho para poder venderlo. Nos
daban una doble página en blanco. Era lo mejor. Tenían mucha confianza para que
vos diseñes la página en función de la infografía.
Por otro lado, aquí tenemos la suerte de que al director de la revista,
Chris Johns, es fan de los gráficos. Tú puedes decidir cuando te dan una
historia y puedes proponer la forma del gráfico. Por ejemplo, con la Isla de Pascua,
inicialmente se iba a trabajar una cosa pequeña y al final fueron tres páginas,
la portada y un video. Aquí se valoran mucho.
—En “El
Correo” trabajabas en equipo (en sintonía) con Javier Zarracina. ¿Cómo es el
trabajo en equipo en “NG”?
—Aquí es difícil trabajar en equipo, cada
uno tiene una oficina separada. Cada uno está muy especializado. Yo hago
gráficos diagramáticos, otro visualización de datos, otro mapas, etcétera. Tenemos una o dos reuniones por semana, allí
ponemos en común los gráficos y salen ideas. Pero somos un montón de gente con mucho
talento que no lo ponemos junto. Hay otra mecánica (diferente a El Correo). Se
presentan cosas y se comentan, no hay brainstorming (tormenta de ideas). Sólo
cuando alguien no consigue algo lo hacemos, pero no es un proceso natural. Te
dan el proyecto, buscas un investigador y luego lo defiendes. Recién cuando
está hecho se discuten cosas, pero de diseño o de concepto gráfico. En ese
sentido me da pena que no haya intercambio de ideas. En el diario había más
equipo, discusión de ideas. Puede ser por la mentalidad norteamericana que es
más individualista.
—Para
hacer las ilustraciones de los gráficos, ¿cómo es tu metodología a la hora de
encarar un trabajo?
—La ilustración es como todo, mientras más dibujas, más investigas, más
aprendes. Si veo lo que yo hacía en El Correo y ahora en
NG, yo creo que he mejorado. También tengo más tiempo, pero siempre acompañado
de más presión para hacerlo mejor. Hago muchísimos bocetos, pero algo terminado
me lleva mucho tiempo.
Para hacer cualquier proyecto, hago esculturas para aprender la forma.
En 10 minutos hago una escultura y las muevo, las ilumino y saco distintas
vistas como si fuera un 3D pero real. Hice un modelo a escala de una leona para
investigar la luz, los músculos. Tengo maquetas, me gustan mucho.
Suelo empezar a hacer bocetos para encontrar el punto de vista. Luego
paso a la escultura. La ilustración es información, tienes buena información con
la luz, la textura. Es una cuestión acumulativa, si tienes mucha información
del objeto, es mejor la ilustración.
Conozca cómo hizo la ilustración de la leona en este video.
En la infografía de la Isla de Pascua, primero el punto de vista con los especialistas, lo mandé a corregir con los expertos y luego hice la composición. Después de todo ese proceso previo, realicé la ilustración definitiva con lápiz. Luego, sobre vegetal, hice una capa de acrílicos y acuarela, y finalmente la hice escanear y la terminé con ordenador. Una buena base hecha a mano para luego terminarlo en ordenador (50% a mano, 50% en ordenador). (Una aclaración para muchos que creían que trabajaba en tableta gráfica (Wacom), por la sutileza del coloreado, tengo que decirles que pinta sólo con la ayuda del mouse.) “En Wacom no puedo, soy muy malo (risas)”.
—Si
bien hiciste gráficos de todo tipo. Quiero decir, desde un accidente de avión hasta una operación para extraerle 60 kg de grasa a una mujer
obesa. Sin embargo, tengo la impresión de que tenés predilección por temas
históricos o arqueológicos. En “NG”,¿vos podés elegir la temática?
—Cuando salen los temas y los aprueba el equipo ejecutivo, te mandan un
mail y tú eliges entre varias opciones. Yo me especialicé en gráficos
diagramáticos y me tocan gráficos de animales y los históricos. No me ha tocado
de visualización de datos, por suerte. El de Gobekli (yacimiento arqueológico
en Turquía), yo planteé la idea y esa idea ya estaba aprobada para mi. Disfruté
mucho poder ir al lugar y realizar la infografía. Para que tengas una idea, la
media es siete u ocho gráficos al año, hay proyectos que duran seis meses. Yo llevo
30 gráficos hechos aquí.
Vea el video del proceso del gráfico de Gobelki.
—¿Cómo
le presentás un proyecto gráfico al equipo ejecutivo?
—Hago un boceto no muy terminado, cuento un poco el diseño de la página,
si va a necesitar el mapa y hago la secuencia. Con eso, rápidamente me doy
cuenta de si está claro o si no se entiende. En este último caso, hay que cambiar
los bocetos.
A veces sale fácil y a veces no. Las claves son que sea novedoso, que
sea fácil de entender. Hay que contentar a los expertos y a los de aquí, y
tiene que ser atractivo.
Aquí son como lectores medios. Tú les das un gráfico y no hacen esfuerzo.
Si no les gusta, lo tiran. Si tiene problemas, lo tienes que simplificar hasta
que se logre el objetivo. Tiene que ser perfecto. Lo genial es que trabajamos
con los mejores expertos. Conoces gente muy interesante, te dan todo, pero te
exigen en igual medida.
—En tus
infografías, también tenés la posibilidad de trabajar con la colaboración de
ilustradores especializados. ¿Utilizás ese recurso?
—Te asignan un proyecto y no te exigen que tú hagas el arte, podes
elegir a los colaboradores. Pero cuando decides hacerlo es tu responsabilidad,
y hay veces que te arrepientes de haberlo hecho tú. Pero en el 90 por ciento de
los trabajos que he hecho, yo he realizado la ilustración. En casos en que he
tenido muchos gráficos asignados, he pedido un ilustrador. Pero casi siempre
los hice yo. Por otro lado, a artistas como John Foster o Jimi John, los puedo
contratar y dirigir, entre comillas, porque que los vas a dirigir tú, son los
mejores del mundo.
—Hiciste
de todo, ¿cuál es el proyecto en el que más te gustó trabajar?
—En El Correo, los que eran ideas mías: los balleneros vascos, el
hombre de Neanderthal, el calamar. En este último, hice mi primera escultura.
Aquí (en NG) por ejemplo, el de Jerusalén (el primer año), Gobekli y el de la
Isla de Pascua me parecen muy curiosos. El de la leona también, porque me
pidieron que sea algo artístico, no un gráfico.
La tierra Santa de Jerusalén (Primer trabajo en “NG”)

Escultura y gráfico de Madagascar.
—¿Hay algún gráfico que tengas pendiente?
—No tengo ningún pendiente. Muchas veces cuando te plantean un gráfico parece que no te gusta. Por ejemplo, Madagascar parecía una cosa aburrida de piedra y me gustó hacerlo. Pasa por encontrarle algo interesante para contar. Si el gráfico no cuenta nada, se saca. No es como en el diario que el tema sale y tienes que llenar la página.
—Trabajás en la publicación con más suscriptores en el mundo. Pero como le está pasando a todos los medios impresos, “NG” no está exento de la disminución de lectores. ¿Qué opinás de los medios impresos y, en particular, del futuro de la infografía impresa?
—En NG se han dado cuenta, desde hace un año y medio, de la virtud de la aplicación del iPad. Actualmente, tienen 300 mil suscriptores. Esa alternativa les permite ahorrar gastos de envío y de impresión. Cuando entré aquí (2007) todo era papel, y ahora todo se pasa a la Web.
Aquí hicimos un video con la Isla de Pascua y nos pasamos más de dos semanas realizando las maquetas y el decorado. Y ya teníamos hecho el gráfico.
Para un proyecto de la tumba del Tíbet he hecho una maqueta de más de un metro cuadrado y he realizado modelados de una cabeza de cabra y la he momificado a escala. La idea es hacer un modelo, que se saque una foto para la revista, y para el iPad hacer un video. Todo lo que se haga para papel tiene que tener utilidad para el iPad (nos lo exigen).
Se habla todo el tiempo de ir pensando en la Web. Yo creo que los gráficos van a existir. Por mi parte, tenía miedo porque siempre hice gráficos para papel. Pero ahora lo puedes aplicar en animación. Puedes experimentar cosas como el “making off” o animar lo que tu has hecho en una ilustración.
Parte del video de la Isla de Pascua para la aplicación del iPad.
—Pudimos
conocer hace poco una realización en “stop motion” (animación por medio de
fotogramas) que hiciste sobre las estatuas de la Isla de Pascua. ¿Es un recurso
que te gustaría realizar para futuras explicaciones audiovisuales?
—Para ese trabajo, teníamos modelos y fue divertido. A mí me gustaría
experimentar otras cosas, como dibujos animados. El objetivo es no ponerte
barreras.
En Pascua hicimos las maquetas y para animar las expresiones de la cara,
la hice con Photoshop. Y en el estudio de video, hicieron los fotogramas.
Estamos aprendiendo muchas cosas, yo creo que todo va a ser mas fácil.
Hay que conocer lo que quiere el lector.
Yo he vivido tantas modas: la vectorial, la de dibujar a mano, la del
3D, la de la visualización de datos. Al final, todo es cíclico yo me he
mantenido fiel a lo que hago mejor. La infografía va a seguir existiendo.
Nosotros contamos
las
cosas que las fotos no pueden contar por
eso siempre va a existir.
Para los interesados, esta entrevista también se publicó hoy mismo en la edición papel del suplemento Temas de La Voz del Interior de Córdoba; aunque sin las virtudes de la Web y con algunas perlitas aquí colgadas.
Todo el material de esta entrevista es exclusivo de Zaveka Infográfica, cedido por Fernando Baptista y autorizado por National Geographic.YAPA: como si fuera poco, habrá una segunda entrega de la entrevista con el “making off” de una de sus fantásticas infografías...






Estimados amigos, la pasión de Fernando es simplemente envidiable, la dedicación y entrega en cada gráfico se siente en cada trazo, enhorabuena! Hoy he conocido un poco más del infografista que más admiro, gracias por esta brillante publicación Juan, un abrazo fuerte para ambos desde Ecuador.
ResponderEliminarFreddy Fiallos C.
"Dadá".
http://pasionporlainfografia.blogspot.com
Gracias Dadá, es para que lo disfruten.. Abrazo!
ResponderEliminar