“Es una vez en la vida”, dicen. Es la teoría y parte de la
regla de la organización. Aunque hay excepciones. Sólo cinco personas pudieron
repetir la experiencia (un tal Nigel Holmes, un tal John Grimwade, un tal Jaime
Serra, un tal Mario Tascón y un tal Gonzalo Peltzer). No sé si le suenan. Excepcionales
profesionales y grandes personas.
Estoy hablando de ser jurado en el evento más importante de
la infografía. Y no es poco, es hablar del mejor periodismo visual del mundo.
Periodismo visual, dije. Acá se habla de periodismo, de cultura, de diseño de
información y del arte mismo del ser humano para contar historias.
Mi mayor aspiración desde que entré en este mundo
profesional era poder hacer la mejor infografía posible. No era ser jurado. Esa
oportunidad llegó sola y en un momento muy importante de mi carrera.
Llevo dieciséis años trabajando en gráficos informativos
desde un medio periodístico (un periódico, un diario). En este tiempo, me tocó
hacer de todo (dentro de lo periodístico ;-}
). El trabajar en un diario te da tremenda cantidad de experiencia. No
se puede enumerar, no lo recordaría, pero se hacen gráficos de todo tipo. Desde
los más simples y cotidianos, hasta los más científicos y especializados. Desde
dibujar un mapa súperconvencional, hasta realizar una visualización totalmente
novedosa (porque los datos lo demandaron).
En infografía, antes de estar a cargo del departamento,
siempre fui responsable del gráfico del día, de la noticia. Eso te hace estar
alerta, dispuesto y al pie del cañón para encarar
cualquier tipo de noticia. Eso no
deja de
ser
apasionante.
Las historias
por contar son las que te dan la chispa de la curiosidad.
Estar en el jurado de Malofiej me llevó a poner en práctica
toda esa experiencia a la hora de juzgar un gráfico. Estar ahí me significó una
responsabilidad infinita. Siempre pensé en lo difícil que sería juzgar una
pieza periodística. Sea del medio que fuera. Son muchas cosas que se ponen en juego
y las que uno tiene que tener en cuenta.
Mi trabajo fue analizar varios puntos de vista. Si bien mi
cultura es bien latina, procedente del palo de la ilustración, del arte y de la
figuración, esta carrera periodística me llevó a practicar distintas
técnicas y lenguajes. Lo que sí se puede decir, es que tengo una formación
moldeada de lo que significa para mí una buena infografía periodística. No
sólo crecí en el medio en el cual trabajo, sino que también crecí con Malofiej
y con la infografía que se hace en el mundo.
Un gráfico es un buen gráfico de acuerdo con el lugar en que
se hizo y lo que significa para ese lugar. La multicultura existe, pero también
existe la cultura propia de un lugar. Eso me parecía un valor importante para
juzgar un gráfico.
Como les decía, me considero un infografista orientado a las
ilustraciones informativas, pero más que nada, me siento un infografista al que
le gusta comprender las infografías desde cualquier lenguaje visual. Si
las visualizaciones de datos
tiene una claridad que las hace irremplazables,
ese es un gran valor agregado. Esa es
la única preferencia. Creo que la buena infografía debe tener equilibrios
visuales e informativos, pero si alguno sobresale y están bien contados, eso es
un gran gráfico.
Hoy en día, ya no tiene sentido discutir la polaridad entre
ilustración versus visualización. Creo que no hay que discutir eso, lo que
tenemos que pensar es que los diferentes lenguajes existen y pueden convivir
tranquilamente. La cuestión es que se entiendan e informen.
Creo que cada año, los premios Malofiej se reinventan, como
lo hace la infografía y el periodismo mismo. Todo sirve para aprender y
mejorar. El jurado, a mi parecer, fue muy interesante en el sentido de la multicultura.
Cuando vean los trabajos, piensen en que cada obra gráfica fue juzgada por profesionales procedentes
de medios periodísticos (latinos, europeos-asiáticos y anglosajones), de la
visualización de datos (impresos, on line y televisión) y del arte, el diseño y
la ilustración. Toda esa mezcla de concepciones y perspectivas de lo visual, estuvieron al servicio de formar
una opinión y sentenciar las mejores obras periodísticas del mundo. Suena
increíble ¿no?, pero así es.
Creo que estar en el jurado de los Malofiej implica esa
responsabilidad y ese compromiso colectivo. Es súperagotador, pero también
súpermotivador.
No voy a decir que esta fue la más justa de todas las
elecciones. Estar ahí adentro me hizo reflexionar que todas fueron lo más justas
posible. No estamos exentos de injusticias, pero debemos entender que es un
concurso que lo juzgan seres humanos y que además tienen determinadas culturas
y visiones.
Tampoco voy a hablar de los premiados, creo que lo dicho
anteriormente revela algunas de las razones de sus sentencias, en lo que respecta a mi punto de vista. Todo el mundo ya
conoce los premios más sobresalientes, pero es muy importante que conozcan, también,
el total de las 21 medallas de oro, las 54 medallas de plata y las 74 de bronce
que fueron concedidas a los gráficos impresos y digitales, para poder analizar
la actuación del jurado de los Malofiej 21…
LOS MEJORES PREMIOS DE 2012
La lista de todos los premios

































